El dueño que decidió no serlo

Share

Esta es la distribución aproximada de Bitcoin a día de hoy.

Todo proyecto necesita un dueño. O eso creemos.
Alguien que responda cuando algo falla.
Alguien a quien preguntarle qué hacer después.
Alguien, en el fondo, a quien poder culpar.

Bitcoin no tiene a nadie así.

Y no es porque a Satoshi se le olvidara dejarlo atado.
Es lo contrario.
Escribió el código.
Lo lanzó.
Minó los primeros bloques.
Más de un millón de bitcoin que nunca ha tocado desde entonces.
Con eso, ha llegado a estar entre las quince personas más ricas del mundo.
Y sigue viviendo, si es que vive, como cualquiera.

Me resulta tan difícil de entender como es posible tener ese dinero...
Y no usar ni una fracción.

Mi idea es que el proyecto le importó más que él mismo.
O eso quiero creer.
Será idialismo? No sé...
Puede ser producto de una motivación fuera de lo normal.

Yo he tenido versiones diminutas de ese poder.
Y las he usado mal.

No hablamos de un genio que programó dinero digital.
Hablamos de alguien que entendió que su propia ausencia sería otra pieza más del diseño, y clave.
Muy clave.

Yo no tendría el coraje para hacer eso con lo que me importa.
Soltarlo del todo.
Dejar que camine sin mí.

Él lo hizo con el invento más valioso de la historia reciente.

— JIYUKO