Especular es mirar lejos. Por eso molesta.
Ahora que esta tan en boca de todos la horrible especulación,
voy a romper una lanza a su favor.
En 1971.
Nixon sale en la tele y anuncia que el dólar deja de poder cambiarse por oro.
Desde ese día, el dinero vale lo que diga quien lo imprime.
¿El culpable?
"Los especuladores internacionales del dinero."
2012.
La prima de riesgo española se dispara.
¿El culpable?
Los especuladores de los mercados.
2026.
Dos decretos de vivienda del Gobierno.
Prórroga forzosa de alquileres.
Desahucios congelados hasta 2030.
Mano dura con los "fondos buitre".
¿Su misión?
"Frenar a los especuladores."
Tres crisis.
El mismo villano.
Y seguro que me dejo alguna.
Lo que me hace gracia es que los especuladores aciertan.
En 1971 decían: "No tienes oro para tantos dólares."
En 2012: "No vas a poder pagar la deuda."
Y tenía razón las dos veces.
Curioso.
Ahora vamos con la del 2026.
Es tan simple como que hoy, los especuladores, estan diciendo:
"No hay seguridad jurídica".
"Es un infierno toda la burrocracia".
Y sobre todo: "Faltan casas."
Y esto se transmite con los precios.
De los especuladores.
Aunque el Gobierno prefiere otra historia.
No faltan casas.
Sobran buitres.
Vale.
Vamos a mirar quién cobra el alquiler.
Esta información la sacó Juan Ramón Rallo hace tiempo.

En 2025 se pagaron 28.000 millones en alquileres.
Las empresas se llevaron, como mucho, el 12%.
El 44,5% fue a gente con un solo piso.
El 18,3%, con dos.
El 8,6%, con tres.
Más del 70% del alquiler en España lo cobran personas con tres pisos o menos.
Ojo, que el dato no lo publica un think tank liberal.
Lo publica elDiario.es.
Así que pregunto, como Rallo:
¿cómo encarece el 12% del mercado el 100% de los alquileres?
Ponles cara a esos propietarios especuladores.
El electricista que compró un segundo piso en 2003.
La pareja que heredó el de la abuela.
El autónomo que no se fía de su pensión.
En España el ladrillo siempre ha sido como una hucha.
¿Eso es especular?
Pues sí.
Y yo no veo dónde está el delito.
Especular viene del latín specula: la atalaya.
Mirar a lo lejos.
Dime si no es necesario especular.
Miras a lo lejos hasta para forma una pareja o una familia.
Manuel Polavieja, al que le debo todas estas reflexiones.
Pasó años en los mercados, lo explica mejor que nadie.
La economía prospera el día que se deja de vivir al día.
Llenas el depósito hoy porque lo ves barato y crees que mañana sube la gasolina.
Esperas al martes para comprar el vuelo.
Compras un piso pensando a futuro, a 30 años.
Todos especulamos.
Y de esa apuesta por el futuro nace algo que damos por hecho:
Los precios.
Como ya dije en algún otro post, cuentan que los planificadores soviéticos fijaban los suyos copiando catálogos de grandes almacenes americanos.
Irónico verdad?
Sin precios no sabes, no se puede planificar una cosecha.
Ni dónde hace falta construir.
Por eso un alquiler caro no es un delito.
Es un chivato.
Que manifiesta que algo está pasando.
El 56% del alquiler ya lo pagan inquilinos nacidos fuera de España.
Hace quince años no pasaba.
La demanda se ha disparado.
La oferta no se ha movido.
Eso es lo que te está diciendo los precios.
Peeeero…
el precio solo dice la verdad si mucha gente se juega su dinero en él.
Polavieja insiste en esto.
Los especuladores no forman un gremio.
Viven de pillar al que apostó al revés.
Se pisan el cuello entre ellos.
Por eso cuantos más especuladores hay, más honesto es el precio.
Si echas al casero con prórrogas forzosas y vetos, no echas a ningún buitre.
Así eliminas únicamente la oferta.
Y con menos oferta el precio sube y además miente.
Polavieja tiene una frase que me guarde:
Los mercados financieros no son un casino.
Son mercados de tiempo.
Sirven para llevar lo que te sobra hoy hasta el día que lo necesites.
Creo que una una sociedad que trata como malo, o sospechoso,
a quien mira a lo lejos acaba viviendo al día.
Y esto es:
Sin ahorro.
Sin vivienda.
Sin futuro.
Conclusión.
La palabra especulador, no es el problema.
El problema es a quién le conviene que suene mal y a insulto.
Aquí te dejo un pedazo de video con una visión postiiva,
acerca de la especulación.
— JIYUKO