El orden que nadie se atreve a decir en voz alta

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El de verdad, no el que queda bien en una charla.

  • Primero yo.
  • Luego mi familia.
  • Luego mis amigos.
  • Colectivos cercanos, discapacitados.
  • El resto.

Y solo cambiaría ese orden probablemente en situaciones extremas.
Por lo general es así.
Algunos lo reconocen otros no.

Sé que suena mal.
Sé que hay quien espera que diga lo contrario.
Pero llevo tiempo pensándolo y cada vez lo tengo más claro.

Ese orden no es egoísmo.
Es el único orden que funciona de verdad.
Porque quien no se ocupa de sí mismo, difícilmente se ocupa de nadie más.

Quien realmente me conocen sabrá que soy generoso y muy altruista.
Pero el orden, sigue siendo ese.

El que no cuida su salud, no puede cuidar a quien depende de él.
El que no tiene dinero, no puede ayudar al que tiene cerca.

Y no es que no le importe.
Es que no tiene con qué.
Creo que cuidar de ti primero no te aleja de los demás.
Te prepara para poder llegar a ellos y ayudar.

Invertir ese orden suena bonito.
Pero rompe todo.

El que se agota ayudando afuera, descuida lo de casa.
Y luego se pregunta por qué todo se cae.
Se cae porque el orden estaba al revés.

Por eso cuando ahorro, cuando decido, cuando protejo lo mío primero, no estoy dando la espalda a nadie.
Estoy construyendo la base desde la que sí podré ayudar.

Así que el orden es ese.

Yo, los míos, los que elijo, y luego el resto.
Y no me pesa decirlo así.

¿Y tú orden cual es?

— JIYUKO