El tipo del bigote morsa y tu jubilación

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Berlín, 1889.
Un canciller con bigote de morsa.
Tal que este:

Bismarck

Firma una ley.
La historia la recordará como un gesto de compasión.
No lo era.

Se le ocurrió algo más fino que la represión.
Comprar lealtad con dinero del propio obrero.
Creó la jubilación.
A los 70.
La esperanza de vida del trabajador alemán entonces: 45.
Echa tú la cuenta.
El primer Estado de bienestar de la historia se diseñó para que casi nadie cobraba.

Y ahora traslada todo esto al presente.
Pirámide poblacional invertida.
Esperanza de vida en máximos.
Y el Estado de bienestar, otra vez, adaptado para el engaño.

Espera, que hay más.
Bismarck, dijo que:

Un hombre con pensión es un hombre fácil de manejar.

Vuelve a trasladar esto al presente.
Te suena de algo?
Voto cautivo.
Subida de pensiones.

Se nos olvidó que la vejez no estaba desprotegida.
La sostenían la familia, el gremio, la parroquia, la mutua.
Gente cuidando de gente que conocía por su nombre.
Hayek lo dejó caer en Camino de servidumbre.
Mises también andaba por ahí, en Acción humana o en Socialismo.

En fin.
Yo también pensaba que lo suyo es exigirle más al Estado.
Mejores pensiones. Mejor sanidad. Mejor todo.
Pero no.
No es el camino…

Y más de cien años después, el bigote morsa se sigue saliendo con la suya.

— JIYUKO

PD. Es curioso. Conservo el casco de Bismarck. Un coleccionable que me regaló mi madre cuando era pequeño. Quién me lo iba a decir.