Hay una fila que nadie te explicó nunca

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Se pidió y se trae!

Va un poco más en profundidad el efecto Cantillon.

Este efecto tiene nombre.
Richard Cantillon.
Un economista del siglo XVIII que se dio cuenta de algo.
Algo que hoy seguimos ignorando.

El dinero nuevo no cae repartido a partes iguales.
Entra por una fila.

Bancos, grandes corporaciones, quien tiene contratos con el Estado, etc.
Ellos están al principio de esa fila.
Reciben el dinero cuando los precios todavía no se han movido.
Compran propiedades, empresas, activos.
Cosas que se revalorizan justo después.

Tú y yo estamos al final.
Para cuando nos llega, en forma de sueldo o ayuda, o lo que sea.
Ya se ha inflado los precios de todo.

Pero en realidad no es una conspiración.
Es peor: es una estructura.

Y hay datos, papers y estudios sobre ello. 
Uno del banco central holandés.
Confirma que la política monetaria mueve la desigualdad de verdad.
Otro señala como entra primero por el precio de los activos, no por el sueldo.
Quien tenía casa o acciones antes de cada ronda de estímulo se hizo más rico.
Quien vivía de una nómina, más pobre.

Creo que el sistema necesita que seas relativamente pobre.
Y no puedas escapar de la fila.

Ahí entra Bitcoin.
Sin puerta privilegiada.
Veintiún millones, fijados de antemano.
Nadie se cuela.
No elimina el esfuerzo de conseguirlo.
Elimina el atajo.

¿Sigues esperando en la fila?

— JIYUKO