Los imperios no caen por lo que te contaron
Nos contaron que los imperios caen por las guerras.
Casi nunca.
Caen antes, y por otra razón.
Roma tuvo el denario.
Plata casi pura durante dos siglos.
Fueron rebajándolo en secreto hasta dejarlo en un dos por ciento de plata.
Vamos, que era bronce con un baño plateado.
Cuando los precios se dispararon, ya fue tarde para solucionarlo.
España tuvo la plata de medio planeta.
Y aun así convirtió su moneda en calderilla: dobló el valor del vellón de un plumazo para pagar guerras.
Y otro imperio más cercano. En 1971.
Para pagar Vietnam y un gasto que no paraba de crecer.
Estados Unidos rompió el último enganche del dólar con el oro.
Desde entonces, el dólar ha perdido cerca del ochenta y cinco por ciento de lo que compraba.
¿Notas el patrón?
El dinero es lo que sostiene al imperio. No el ejército.
El ejército solo aguanta mientras puedas pagarlo con dinero de verdad.
Y quien controla ese dinero, tarde o temprano, la degrada.
Por guerra, por deuda, por miedo.
Da igual el motivo.
El resultado siempre es tu ahorro menguando.
Y aquí, por primera vez en toda esta historia, algo cambia.
Existe un dinero sin emperador que le quite plata mientras duermes.
Veintiún millones. Y nadie, absolutamente nadie, puede fabricar el veintidós.
No es un dinero para hacerte rico.
El primero que no te menguan sin decírtelo.
Hace falta que te diga cuál es?
— JIYUKO