No es dinero. Tampoco reconocimiento.

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Hay una pregunta que me suelo hacer.

¿Qué es lo que realmente me mueve?

No el dinero.
No el reconocimiento.
No terminar el proyecto de turno.

Le doy vueltas. Y siempre llego al mismo sitio.

Libertad.

La libertad de decidir mis proyectos.
La libertad de decidir mis horarios.
La libertad de decidir qué ideas sigo, qué ritmo sigo.
Qué forma de hacer las cosas es la mía y no la de otro.

Y ahí, dentro de esa lista, aparece una que parece distinto.
Y no lo es.

Libertad financiera.

La gente la trata como un premio. O una lotería.
Como la meta final.
El número que por fin te deja tranquilo.

A mí me parece otra cosa.

Es la condición que hace posible todo lo anterior.

Sin ella, parte de mis horarios los pone otro.
Mi forma de hacer las cosas la corrige otro.

Y vuelvo a Bitcoin.
No como apuesta.
Sino como la forma más honesta de esa libertad financiera.
Guardar valor sin pedirle permiso a nadie.
Producir tiempo propio en vez de vender el tiempo a otros.
Construir una realidad que responda a mis decisiones y no a las ajenas.

Todas son cuestiones de soberanía financiera.
De libertad individual.

¿Y a ti?
¿Qué te mueve, de verdad?

— JIYUKO