Pierdes tú, gana él. Siempre.
Nunca me ha llegado una carta de Hacienda lamentando mis pérdidas.
Y las he tenido.
Malas decisiones, ninguna excusa, mías enteras.
Ahí el Estado fue de una discreción ejemplar.
Curioso.
Cuando pierdo, la responsabilidad es toda mía.
Cuando gano, resulta que tenemos que compartirlo.
Y como siguen endeudados hasta las trancas.
Ni tampoco tienen responsabilidad en sus malas decisiones políticas.
Están más endeudados que nunca.
Ya no saben donde rapiñar más.
Es por eso que ahora se plantean también ir a por las plusvalías latentes.
O sea. Lo que no has vendido.
Delirante.
Es ya lo que no has cobrado.
El número en la pantalla.
En Francia se lleva discutiendo dos años.
Con un impuesto mínimo al patrimonio.
Cuya base cuenta lo que aún no has tocado.
En Holanda ya no se discute.
Está ya en tramite de ley.
Desde 2028, si el Senado lo confirma.
36% cada año sobre lo que suba tu cartera.
Aunque no vendas.
Aunque no entre un euro en tu cuenta.
Pero el 36% es lo de menos.
Un impuesto que te obliga a vender para poder conservar.
Impide que se genera riqueza generacional.
Ah! y hay más.
Para esto no hay corrección por inflación.
El Estado imprime, el número sube, y te cobra por el número que él mismo hinchó. Te cobra por su propio desastre.
Y lo llama rendimiento.
¿Y si baja?
Ahí la cosa cambia.
La pérdida no se devuelve.
Tan surrealista es esto que puedes pagar por un beneficio un año.
Y que se evapora al año siguiente.
Y esperar sentado a volver a ganar para recuperar lo que pagaste por algo que ya no existe.
¿Como lo ves?
— JIYUKO