Quedarse quieto cuesta más
Llevo años con posiciones en bolsa que no toco.
Ni compro.
Ni vendo.
Ni rebalanceo.
Y solo miro una vez al mes para hacer cuentas.
El caso es que me cuesta.
Incluso duele a veces.
Los humanos debemos confundir actividad con progreso.
Mover dinero. Cambiar de acciones.
En fin, sentir que debo hacer “algo”.
Hay algunos especuladores que van de dioses del trading.
Son los gurús del comprar barato y vender caro.
Y relacionan la “actividad” con el beneficio o el éxito.
Pero hay otros inversores cuyas victorias vienen justo de lo contrario.
De no hacer nada.
Pero ojo.
No hacer nada puede costar más que hacer.
O por lo menos a mí me ha costado más.
Más disciplina.
Más paciencia.
Más riesgo.
En Bitcoin tienen un verbo para esto: hodlear.
Aguantar.
Aguantar caídas del 80%.
Aguantar cuatro años de gente diciéndote que eres tonto.
Aguantar sin tocar.
Y hay una frase que circula también en círculos bitcoiners y resume bien todo esto:
Time in the market beats timing the market.
El tiempo dentro del mercado le gana al intento de cronometrarlo.
Así que me quedo quieto, aunque duela.
— JIYUKO