Te empujan a vivir el día

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Hace unos años yo era otro.
Trabajaba duro.
Ganaba.
Y gastaba.
"Me lo merezco", me decía.
Porque total, de qué sirve ganar dinero si no lo disfrutas?
Spoiler:
Sirve para no seguir siendo pobre.

Hay un concepto para esto.
Preferencia temporal.
Cuánto valoras el hoy frente al mañana.
El pobre la tiene altísima porque vete a saber si llega el mañana.
El rico la tiene bajísima porque puede permitirse pensar en 2040.
Y el resto oscilamos.
Unos meses ahorramos. Y al siguiente, móvil nuevo para celebrar lo bien que ahorramos.

Mises, Rothbard y media escuela austriaca escribieron sobre esto.
Una civilización entera depende de si su gente puede esperar.
Si espera, acumula capital y florece.
Si no, se lo gasta todo y retrocede.

Y aquí entra el estado.
Imprime dinero y tu ahorro se evapora.
Sube impuestos y tu ahorro se evapora.

Te ordeñan sin pudor con un dinero blando y politizado.
Te sueno insolidario?
Yo lo llamo adoctrinamiento.

Vale.
Pero leer sobre esto no te cambia nada.
Lo lees, puedes asentir, y al mes siguiente te compras las nuevas zapatillas de marca.
En vez de pensar a 5-10-20 años.
Total, ¿para qué quiero ser el más rico del cementerio?
En fin.

Hay una cosa que me cambio realmente.
Fue tener un dinero distinto.
Un dinero duro, libre y finito.
Bitcoin.

— JIYUKO