Va de Amancio

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Otra vez que veo críticas de Amancio.

Pensé, joder.
Un señor de La Coruña.
Empezó desde lo más bajo.
Hoy dona más dinero a la lucha contra el cáncer que todos los políticos juntos.
Máquinas de protonterapia.
Para hospitales públicos.
Cientos de millones, año tras año.
Sin foto.
Sin rueda de prensa.

Y aquí viene lo raro.
En Harvard estudian el caso Zara.
En el INSEAD también.
(Es una de las escuelas de negocios más prestigiosas del mundo).

Y en España hay gente que cobra del Estado para explicarle a Amancio lo que tiene que hacer con su dinero.
Es de traca!

Un señor que ha generado cientos de miles de empleos.
Recibiendo lecciones de alguien que no ha generado ni el suyo.
Bueno. Sí han generado algo.
Carreras políticas pagadas por todos donde gana el más gallito del corral.

Y nos parece normal.
Hay un detalle que me hace pensar.
Cuando alguien reparte dinero ajeno, le llamamos solidario.
Cuando alguien produce el suyo y lo regala, le señalan.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Mi sospecha es una.
Bueno en realidad tres.
Envidia, odio y resentimiento.

Pero vamos con la envidia.
Admirar al que produce duele.
Te obliga a mirar lo que tú no has producido.
Se les vuelve obligado encontrarle un defecto.
Que no dona suficiente.
Que no paga lo justo.
Que no lo hace bien.
Cualquier cosa antes que aceptar lo evidente.
Un señor de La Coruña.
Sin carrera, sin herencias.
Hizo en una vida lo que todos ellos juntos no podrían hacer con las suyas.

— JIYUKO