Era de izquierdas y me creía mejor persona por ello

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Durante años me creí superior.
Por mi moralidad.

O por mi política, para el caso.
Fui predicador orgulloso mucho tiempo.
Sí, sí, yo fui muy socialista, y luego podemita.

Y cada vez que profundizo en ello, llego a lo mismo.
Me doy cuenta que tenía que ver con ciertos rasgos.
De los que por cierto no puedo sentirme orgulloso.
Un poco de envidia, algo de resentimiento, y una buena dosis de debilidad.

Todo con tal de no afrontar la realidad.
Se lleva mejor quejarse de lo de afuera.
Que poner soluciones desde dentro de uno.

Lo peor es que esos dirigen la vida de otros desde su púlpito de moralidad.
- Quien pide subir los impuestos a "los ricos".
Y monta su patrimonio en empresas.
Esas que te dicen que son inmorales.
- Quien se llena la boca de lo público.
Y lleva a sus hijos a lo privado.
Universidad, médico, lo que haga falta.
- Quien pedía vivir en el barrio al resto de políticos para estar cerca del pueblo.
Y acaba en un chalet con piscina en la sierra.
- Quien predica austeridad.
Y vuela en Falcon a conciertos.
- Quien quiere abolir la propiedad privada.
Empezando, eso sí, por la tuya, no la suya.
Podría seguir.
No hace falta.
Ya los conoces.

Por cierto, la derecha también moraliza.
La patria, la familia, el orden.

Óscar Wilde dijo:

Un hombre moralista es, por regla general, un hipócrita.

Estoy muy de acuerdo con Wilde...
Uno de los grandes males del ser humano es la superioridad moral.
El moralista se cree por encima.
Presume saber cómo debes vivir.
Qué pensar, como educar, en que gastar y a quién ayudar.
Hayek le puso nombre a eso.
La fatal arrogancia.

Quien acepta que el hombre es limitado, baja de ese púlpito.
De esa superioridad arrogante.
La libertad no nace en predicar lo "bueno".
Nace en dejar de creerte autorizado a mandar sobre la vida de otro.

Me creía bueno por mi moral.
Era una máscara.
Y debajo solo había debilidad que me hacía menos libre.

— JIYUKO