La cena que pagas dos veces

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Sales a cenar.
Pagas la cuenta y crees que ya está.

No está.

Para que tú tengas ese dinero en el bolsillo, tu empresa tuvo que gastar casi el doble.
El resto se quedó por el camino.
IRPF. Cotizaciones.
Las tuyas y las suyas.

Cerca de la mitad de lo que costó tu trabajo no llegó nunca a ti.
No lo ves porque nunca lo tuviste.

Luego pagas la cena.
Ahí va otro tajada, ese sí impresa en el papel.
Y lo que llega al cocinero tampoco es suyo del todo.
Cuando cobre, otra tajada de la mitad.

Y el día que él salga a cenar, vuelta a empezar.
El mismo dinero, dando vueltas, dejando un peaje en cada mano por la que pasa.

Todos esos peajes necesitan que te muevas.
Que trabajes, que cobres, que gastes.

Lo llamativo no es solo cuánto se llevan.
Que también!
Pero además, es que se lo llevan recurrentemente.

— JIYUKO