La política que llevas dentro sin saberlo

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Para este me voy a poner un poco profundo. Vamos allá!

Creo que hay tres sentimientos que deciden cómo ves el mundo.

El primero es el resentimiento.
El que en vez de ver fortunas, ve robos.
Ve al que tiene más y da por hecho que algo hizo mal.
Nunca se le ocurre lo más simple. Que quizá subió trabajando.
Y así se pasa la vida.

El segundo, la envidia.
Y la envidia es aún más sucia, porque no quiere subir.
Solo quiere que al otro le vaya peor.
No mira al que subió para aprender de su camino. Sino para desear que tropiece.
En Españita se nos da de lujo.

Y el tercero es el miedo.
Miedo a coger las riendas. Porque si tu vida depende de ti, el fracaso también.
Así que la culpa siempre vive en otra parte.
El rico, el banco, el sistema, la herencia, la suerte, el que llegó antes.
Tú nunca. Tú siempre víctima de algo.

Y aquí viene lo que a más de uno le va a escocer.
Esos tres sentimientos no se quedan dentro.
Salen. Y acaban en la política.
¿De quién es la culpa de tu vida?
Si la respuesta está siempre fuera, ya sabes hacia dónde tira tu política.
Alguien de fuera tendrá que arreglarte la vida.
Y esa vida te la arregla el Estado, no tú.
Eso tiene nombre.
Socialismo.

Lo contrario no es ser de derechas, ni colgar banderas, ni nada de eso.
Es más simple y más jodido.
Es ponerte tú en el centro de tu propia vida.
No por egoísmo. Justo al revés.
Cuando pones tu libertad por encima, te toca hacerte responsable.
Y el que se hace responsable deja de buscar culpables fuera.
Deja de envidiar, porque entiende que lo del otro no le quita nada.
Y deja de resentirse, porque admirar al que lo logró rinde más que odiarlo.
Esa mirada también tiene nombre.
Liberal.

Dos personas, la misma vida jodida. Una busca culpable. La otra busca salida.
¿Cuál eres?

— JIYUKO