¿Por qué gravamos justo lo que nos sostiene?
¿Por qué gravamos el tabaco?
La respuesta es fácil.
Para que fumes menos.
Subes el precio de algo, y la gente lo hace menos.
No hay misterio.
Es ley de mercado.
Lo mismo con el exceso de velocidad.
Multas al que corre para que deje de correr.
Gravar es decir: esto, menos.
Entonces...
¡Porque narices!
Gravamos el trabajo.
Gravamos el empleo.
Gravamos el ahorro.
Gravar a las personas que trabajan, y pagar a las personas que no trabajan.
Y luego nos sorprende que haya gente que no trabaja?
Nos sorprende de verdad?
Y eso de que el impuesto sobre la renta no busca que dejes de ganar.
O que el del empleo no busca que despidas.
Que solo se trata de recaudar, sin más intención.
Ya!
Y mira cómo vamos...
La cuestión es que al impuesto le da igual la intención.
El cigarrillo no sabe si lo gravaste por la salud o por capricho.
Solo sabe que ahora cuesta más, y por eso se vende menos.
El mercado no lee los motivos. Lee el precio.
Y nosotros somos el mercado.
Si encarece el trabajo, habrá menos trabajo.
Esto no es ninguna teoría rara.
Es la misma lógica girada hacia donde algunos prefieren no mirar.
Lo dijo Ronald Reagan, con algo de guasa, pero literal.
Si algo se mueve, lo gravan.
Si sigue moviéndose, lo regulan.
Y si deja de moverse, lo subvencionan.
¿Vas a seguir jugando a un juego que castiga justo lo que lo sostiene?
— JIYUKO